Perro Amigo, alias Rowdy...

Desde el día que lo vi, fue un atadito de cariño... Lo encontré por Av. Fuerza Aérea en un estado bastante lastimoso... Tenía unas heridas en el lomo producto de tanto rascarse por la sarna...

Empecé a alimentarlo y a curarlo, el a cambio me acompañaba hasta el trabajo o hasta la puerta de mi casa, nosotros estábamos a full con los preparativos del casamiento y no estábamos en condiciones de incorporar otro animal a la casa, así que solo era un amiguito callejero, "Perro Amigo".

Así pasaron algunos meses, el se iba recuperando y cada vez nos hacíamos más amigos y nuestros encuentros eran un festejo, hasta que un día no lo ví mas. Pasó ese día, pasó otro día... No estaba más y no aparecía.
Después de mas o menos una semana me voy al mediodía a hacer un trámite al centro y cuando voy doblando por Av. Colón en el colectivo, lo veo echadito en la plaza Colón (como llegó hasta allí, es un misterio, pero calculo que siguiendo a una perra en celo...).
Le mando un mensaje de texto a Gabi y le digo "está Perro Amigo en la Plaza Colón", el me responde con otro "traelo a casa".
Así que me fui, busqué un taxi, le dije "no me llevaría con un perrito"? y cuando el tachero me dijo que si, lo llevé a casa, eso fue en Diciembre de 2006.
La reacción de los otros fue amigable, incluso Prot que es bastante arisco con los machos lo trataba bien porque era cachorro, situación que hoy en día se complica más ya que cada uno defiende su sitio y a veces se enfrentan. Está claro que gana Prot.

Así pasaron días, semanas, meses, lo que tenía en la piel nunca se le curaba del todo y siempre aparecía lastimado... Hasta que el día que se curó ya hacía mas de un año que estaba con nosotros y Gabi me dijo la frase mágica "me lo regalas?"...

Con el tiempo lo fuimos apodando Rowdy, como el perro de la serie Scrubs jeje Creemos que le faltan un par de patitos en la fila, por eso es medio pavo, pero es un amor y lo queremos una barbaridad.

Palpitando el Día del Padre...

Llega esta fecha y uno no para de ver publicidades emotivas, con familias "tipo", rebozantes de felicidad, niñitos que corren a abrazar a sus padres... da la impresión de que uno puede ir corriendo al shopping y ser feliz en 12 cuotas!

Así que me sumo a esta pintada en la mismísima pared del Nuevocentro Shopping...

...y para todo lo demás existe mastercard!

Los perros de mis amigos


El perro es el mejor amigo del hombre, aunque muchos dudan que el hombre sea el mejor amigo del perro. Los filósofos argumentan que el hombre es un lobo para el hombre. Si todo perro tiene algo de lobo, quizá sea esa la vía de aproximación. De lobo a lobo, todos hermanos.

Cada vez que coincido con un amigo con hermano perro me hago una pregunta crucial: ¿entiende el can las palabras de su dueño? El dueño dice: «siéntate». La mitad de las veces el animal se sienta; la otra mitad, no. Es un bicho binario, digital, muy inteligente. El dueño -palabra patrimonial, escasamente fraterna- lo adiestra. Para que salude, diga sí bajando la cabeza, no con las orejas volando hacia los lados y mee y cague a las horas convenidas (por el dueño). Me reprochan que no les entiendo, ni a ellos ni al perro. Y tienen razón. Y yo mis razones.


De joven estuve en una comuna que había descubierto el 'ora et labora'. El 'ora' consistía en darle a la guitarra y a la voz espirituosamente quebrada hasta que amanecía. Cuando el sol daba las doce llegaba el 'labora'. En mi casa de acogida el 'labora' consistía en amasar barro hasta sacar de él un pocillo lo más jurásico posible. El progreso nos había pervertido y había que desintoxicarse.
No éramos muy creyentes, pero juro por Dios que yo rezaba el ángelus todas las mañanas con más devoción que el apóstol Gabriel. Le pedía un gesto de desamor, que cuando llegara al taller el perro guardián hubiera conseguido olvidarme. Sin yo hacer méritos, me había convertido en el amor de su vida. En cuanto me olisqueaba a kilómetros de distancia corría hacia mí como si yo fuera la esclava del señor. Y se me tiraba en plancha. El perro era un pastor, holandés, creo, por el acento; un dinosaurio, certifico, por los kilos. Su feroz presencia era vanidad de vanidades. Cualquier ladrón avispado le hubiera vencido como a los cerdos, durmiéndolo a besos.

Una amiga tiene un perro de similar y simulada ferocidad, pero no hay 'feeling': le gusta jugar al balón y, a pesar de la coyuntura histórica que estamos viviendo, sabe que yo no soy ni un clandestino Raúl.
Cuando ataca la gripe aviar de la soledad siempre hay quien te receta un perro. Para que dejes de ser alguien que no tiene ni un perro que le ladre. Una vez tuve uno y el problema era lo dicho al principio: la comunicación. Yo le decía: « guau, guau», que como todo el mundo sabe quiere decir «¿qué tal las vacaciones?». Y él me contestaba: « guau, guau», o sea, «la talla 38 me queda chachi». Lo decía con retintín, que eso es idioma común, y sin mirar a nadie. No eran maneras. Dejamos de compartir piso por incompatibilidad de caracteres. Y por si acaso, como él era socio de una asociación protectora, yo me mudé a un hotel. Las relaciones sentimentales siempre son difíciles. La próxima vez elegiré un centollo, que también es un ser vivo. Y absolutamente desprotegido. JULIA CIBRIÁN