Paraiso...
Para un perro, el ideal de paraíso es estar echado a tus pies mientras estás en la computadora o ves televisión.
Civilización o Barbarie
no a la respuesta militar del conflicto israelí palestino
Al Dr Abel Fleitas, In Memoriam
indebidamente, a la categoría de universales los
valores de la sociedad a la que yo pertenezco."
Todorov, Nosotros y los otros
El conflicto está tan lejos o tan cerca
como el lugar en el que vivamos y estén nuestros afectos,
como encendamos los televisores,
o salteemos la página del periódico.
Tan lejos o tan cerca como nuestras creencias,
lo que querramos que nuestros niños crean,
y cómo querramos que aprendan a justificar sus actos,
vindicar sus ofensas,
reclamar sus derechos.
En primer lugar ofrecemos el brillante discurso de Todorov al recibir el Premio Prínicipe de Asturias. Fiel a sus principios democráticos es capaz de abordar temas delicados y complejos con una enorme claridad.
Luis
sobre quién es bárbaro y quién es civilizado
"Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización.
Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con desprecio o condescendencia. Ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leído muchos libros, o poseer una gran sabiduría: todos sabemos que ciertos individuos de esas características fueron capaces de cometer actos de absoluta perfecta barbarie.
Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera.... "
Tzvetan Todorov al recibir el Premio Principe de Asturias
vídeo con el discurso completo: click acá
texto completo del discurso: click acá
Este es un backup de mi estantería y un resumen de lo que vengo leyendo y de mis intereses literarios.
Mis Libros 2009
Mi reto personal para este año es de: 35 libros
Enero
01. Tsugumi - Banana Yoshimoto
02. La importancia de ser Franco - Oscar Wilde
03. Undergrone - Victor Enrique Cáceres
Febrero
Sin lecturas finalizadas...
Marzo
04. Los amantes del Guggenheim, El oficio de contar - Isabel Allende
05. La Republica Argentina defendida en París - Lorenzo Fazio
06. Hemisferio Derecho - Horacio Verbitsky
Abril
07. La Antidieta - Harvey Diamond, Marilyn Diamond
08. De perros que saben que sus amos están camino de casa - Rupert Sheldrake
Mayo
09. El Eternauta (50Años) - Hector G. Oesterheld, Francisco Solano Lopez
Junio
10. Pajaritos - Anaïs Nin
11. La Música del Azar - Paul Auster
Julio
Sin lecturas finalizadas...
Agosto
12. Nieve - Orhan Pamuk
13. Kamasutra - Anónimo
14. El Señor Bliss - J.R.R. Tolkien
15. Zoología Lírica - Juan Burghi
Mis Libros 2008
Mi reto personal para este año es de: 30 libros
Enero
01. Soda Stereo 82-97
02. El Hombre Duplicado - José Saramago
Febrero
03. Luz de las Crueles Provincias - Héctor Tizon
04. El Cristal del Miedo - Marcela Serrano
05. El día más Feliz de mi Vida - Eduardo de la Puente
06. Horóscopo Chino 2008 - Ludovica Squirru
07. Treinta y tres de mano - Marcelo Scaravilli
Marzo
08. Patas Arriba: La escuela del mundo al revés - Eduardo Galeano
Abril
09. Una langosta en la casa invisible - Marcelo Juan Valenti (R.A. - Santa Fe)
10. El cantor de tango - Tomás Eloy Martínez (R.A. - Tucumán)
Mayo
11. Señales de alarma en la salud de nuestros perros - Carlos Sorribas
12. La suma de los días - Isabel Allende
13. Poesías Completas - Evaristo Carriego (R.A. - Entre Ríos)
Junio
14. Rebeliòn en la granja - George Orwell
15. Punto Final - Andrés Rivera (R.A. - Buenos Aires)
16. Reír o no reíR - Autores Iberoamericanos Varios
Julio
17. Más que humano - Theodore Sturgeon
18. Que sigan los éxitos - Paz/Rudy
19. Macanudo 3 - Liniers
20. El Hombre Zahanoria - Jorge Ledesma
21. El curioso incidente del perro a medianoche - Mark Haddon
Agosto
22. El cuento numero trece - Diane Setterfield
Septiembre
23. Las Ovejas De Glennkill - Leonie Swann
24. Del Corralon a Freud - Ofelia Vazquez
25. Corazón de vidrio - José Mauro de Vasconcelos
26. Operación Masacre - Rodolfo Walsh (R.A. - Rio Negro)
Octubre
27. Historia de Perros - Leónidas Barletta
28. No te hagas el boludo (Don´t play the fool) - Mariano Moreno
Noviembre
Sin lecturas finalizadas...
Diciembre
29. A Christmas Carol - Charles Dickens
30. Pornohaikus - Matyukio Totihichi
31. Flores de un solo día - Anna Kazumi Stahl
32. Cien cepilladas antes de dormir - Melissa P.
33. Las Cartas de Papa Noel - J. R. R. Tolkien
Libros anillo que organizo...
Estos libros están circulando (Los que se van anotando para leerlos están ingresados en la primera entrada del libro (gracias iluza por la sugerencia!), también pueden chusmear por mi estantería a ver si encuentran algo de mi colección permanente que les interese pedir prestado.
:: Libro Anillo: Sobre el amor y la muerte - Patrick Suskind
:: Libro Anillo: Adiós Al Árbol - Jorge Ledesma
:: Libro Anillo: El Manuscrito de Miramar - Olga Nolla
:: Libro Anillo: Nieve - Orhan Pamuk
:: Libro Anillo: Las Ovejas De Glennkill - Leonie Swann
Libros anillo en los que estoy participando...
:: Libro Anillo: Egidio el Granjero de Ham - J. R. R. Tolkien
:: Libro Anillo: La Gula Del Picaflor - Juan Claudio Lechin (En mi estantería, pendiente)
:: Libro Anillo: Hemisferio derecho - Horacio Verbitsky (En mi estantería, pendiente)
Mi lista de deseos...
:: Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre - Graciela Montes
:: Flush - Virginia Woolf
:: Corazón de Vidrio - José Mauro de Vasconcelos *** Regalado por mi Amigo Invisible! Gracias Rainbown!!
:: Gracias por volar conmigo - Fernando Peña
:: Cualquier libro de Alessandro Baricco excepto "Seda"
:: Cualquier libro con historias de animales
De los libros que liberé "en la jungla" desde que participo en BookCrossing, me cazaron estos...
:: El Principito - Antoine de Saint Exupéry
:: El Apicultor - Maxence Fermine
:: Amistad - Un cuento para pensar en el valor de la amistad - Genios/Colección Valores
:: Muchachos del Sur - Alvaro Yunque
:: La voz a ti debida - Pedro Salinas
Libros anillo que pasaron por mis manos o que ya me devolvieron...
:: Libro Anillo: Memorias Impuras - Liliana Bodoc (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: Luz de las Crueles Provincias - Héctor Tizón (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: Patas Arriba: La escuela del mundo al revés - Eduardo Galeano (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: El Cantor de Tango - Tomas Eloy Martínez (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: Opio - Maxence Fermine (En mi estantería, disponible)
:: Libro Anillo: Muchas Vidas, Muchos Maestros - Brian Weiss (En mi estantería, disponible)
:: Libro Anillo: La Suma de los Días - Isabel Allende (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: Más que humano - Theodore Sturgeon (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: El Violin Negro - Maxence Fermine (Enviado a alguien por correo)
:: Libro Anillo: Las Cartas de Papá Noel - J. R. R. Tolkien (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: Seda - Alesandro Baricco (En mi estantería, disponible)
:: Libro Anillo: Tsugumi - Banana Yoshimoto (Leído y Pasado)
:: Libro Anillo: La Gula Del Picaflor - Juan Claudio Lechin (Pasado sin leer)
:: Libro Anillo: Hemisferio derecho - Horacio Verbitsky (Leído y Pasado)
Los perros de mis amigos

El perro es el mejor amigo del hombre, aunque muchos dudan que el hombre sea el mejor amigo del perro. Los filósofos argumentan que el hombre es un lobo para el hombre. Si todo perro tiene algo de lobo, quizá sea esa la vía de aproximación. De lobo a lobo, todos hermanos.
Cada vez que coincido con un amigo con hermano perro me hago una pregunta crucial: ¿entiende el can las palabras de su dueño? El dueño dice: «siéntate». La mitad de las veces el animal se sienta; la otra mitad, no. Es un bicho binario, digital, muy inteligente. El dueño -palabra patrimonial, escasamente fraterna- lo adiestra. Para que salude, diga sí bajando la cabeza, no con las orejas volando hacia los lados y mee y cague a las horas convenidas (por el dueño). Me reprochan que no les entiendo, ni a ellos ni al perro. Y tienen razón. Y yo mis razones.
De joven estuve en una comuna que había descubierto el 'ora et labora'. El 'ora' consistía en darle a la guitarra y a la voz espirituosamente quebrada hasta que amanecía. Cuando el sol daba las doce llegaba el 'labora'. En mi casa de acogida el 'labora' consistía en amasar barro hasta sacar de él un pocillo lo más jurásico posible. El progreso nos había pervertido y había que desintoxicarse. No éramos muy creyentes, pero juro por Dios que yo rezaba el ángelus todas las mañanas con más devoción que el apóstol Gabriel. Le pedía un gesto de desamor, que cuando llegara al taller el perro guardián hubiera conseguido olvidarme. Sin yo hacer méritos, me había convertido en el amor de su vida. En cuanto me olisqueaba a kilómetros de distancia corría hacia mí como si yo fuera la esclava del señor. Y se me tiraba en plancha. El perro era un pastor, holandés, creo, por el acento; un dinosaurio, certifico, por los kilos. Su feroz presencia era vanidad de vanidades. Cualquier ladrón avispado le hubiera vencido como a los cerdos, durmiéndolo a besos.
Una amiga tiene un perro de similar y simulada ferocidad, pero no hay 'feeling': le gusta jugar al balón y, a pesar de la coyuntura histórica que estamos viviendo, sabe que yo no soy ni un clandestino Raúl. Cuando ataca la gripe aviar de la soledad siempre hay quien te receta un perro. Para que dejes de ser alguien que no tiene ni un perro que le ladre. Una vez tuve uno y el problema era lo dicho al principio: la comunicación. Yo le decía: « guau, guau», que como todo el mundo sabe quiere decir «¿qué tal las vacaciones?». Y él me contestaba: « guau, guau», o sea, «la talla 38 me queda chachi». Lo decía con retintín, que eso es idioma común, y sin mirar a nadie. No eran maneras. Dejamos de compartir piso por incompatibilidad de caracteres. Y por si acaso, como él era socio de una asociación protectora, yo me mudé a un hotel. Las relaciones sentimentales siempre son difíciles. La próxima vez elegiré un centollo, que también es un ser vivo. Y absolutamente desprotegido. JULIA CIBRIÁN
Nuestro estómago es una tumba para los animales...
Realmente nuestro estómago es una tumba para los animales cuando reflexionamos sobre el destino y el trato que les otorgamos durante toda su vida. ¿Podemos alimentarnos de seres que tienen nuestros mismos sentimientos y que sufren tanto como nosotros?
Mi nombre es Tom Regan. Tengo 67 años. Nací y vivo en EE.UU. Estoy jubilado. Era profesor de Filosofía. Ahora escribo libros y doy conferencias. Estoy casado y tengo dos hijos. No se trata de solucionar los derechos de los humanos o de los animales, sino de ambos, y para ello hay que informarse y tomar conciencia.Merece la pena dejar de actuar por inercia y cuestionarse las costumbres de nuestra sociedad y actuar de acuerdo con nuestra propia ética respecto a los animales.
La mayoría de nosotros no experimentó la conversión al movimiento de los derechos de los animales con rayos y truenos, como Pablo en el camino a Damasco. Sino que ha sido un proceso gradual, paso a paso, y este camino no es fácil, ni rápido, sino gradual.
Carnicero y amante de las chuletas de cerdo, ¿qué le pasó?
Topé con un documental que mostraba cómo distintas culturas tratan a los mismos animales. En el documental acudías, de forma virtual, a cenar a un pequeño restaurante chino.
¿Cuál era el menú?
Se podía escoger entre gatos y perros vivos como aquí hacemos con las langostas. El cliente escogió una gatita blanca y el cocinero la sacó de la jaula, la golpeó con una barra de hierro y la sumergió en una olla de agua hirviendo durante diez segundos. Aún viva la despellejó y la dejó sobre una cuba de piedra.
La gata, con los ojos vidriosos, tragó con dificultad y comenzaron los estertores.
Nunca me he sentido tan desconcertado. Ya sabía que en China, Corea y otros países se comen perros y gatos, pero asistir al increíble sufrimiento del animal fue devastador.
¿Se hizo vegetariano?
No. Tenía interiorizado el paradigma cultural dominante en el que vacas, cerdos y corderos son cosas para comer como los pepinos.
Cuando empecé a enseñar filosofía se combatía en Vietnam e intenté, como filósofo, contribuir en contra de la guerra.
¿Cómo ocuparse de los animales si los humanos no tienen derechos?
Eso pensaba yo. Me sumergí en intensa literatura filosófica sobre los derechos humanos y tropecé con la biografía de Gandhi...
¡Qué lección de consecuencia!
Una palabra en desuso
Desde esas páginas Gandhi me preguntaba: "¿Me puede explicar qué hacen esos cuerpos muertos en su congelador, víctimas de otra guerra no declarada?".
Gandhi tiene razón: comer animales, comer su carne como hacía yo, contribuye a su masacre, su muerte violenta y terrible.
De eso nos alimentamos masivamente
Hoy ya sabemos que no es necesario comer animales para gozar de buena salud. Todo el mundo debería visitar un matadero al menos una vez en la vida.
Usted, ¿qué hizo?
Lo que cualquier persona sana y racional: traté de evitar pasar cuentas con aquello que me atormentaba. Me entregué en cuerpo y alma a cuestiones mucho más grandes e impersonales como la justicia en el capitalismo.
Ya. Ahora sí
Justo en aquel periodo murió mi perro, Gleco, mi fiel compañero durante 13 años.
Sentí mucho dolor y reflexioné: ¿eran las vacas tan diferentes de Gleco?, ¿y los cerdos?
Fue la típica mezcla de sentimiento y razón. Empecé a cuestionarme por qué los animales no tenían derecho a tener derechos.
No sabemos qué ocurre con las zanahorias, pero sí sabemos que los mamíferos comparten con nosotros los cinco sentidos y poseen los mismos órganos. Cuando algo dañino afecta a nuestro cuerpo, la información transmitida viaja hacia el mismo destino, al cerebro, y el sistema nervioso es esencialmente el mismo.
Eso ya lo dijo Darwin y no hay estudio que lo desmienta, sino todo lo contrario
Así es, Darwin dijo: "Los otros mamíferos no sólo experimentan placer y dolor, sino también ansiedad, aflicción, desesperación, gozo, amor, ternura, ira, insociabilidad, determinación, odio, rabia, disgusto, sentido de culpabilidad, orgullo, turbación, paciencia, sorpresa, miedo, horror, vergüenza...".
¿Son conscientes de lo que les ocurre?
Sí. Luchar sólo por los derechos humanos es excluyente, ¿sólo el Homo sapiens tienen derecho a vivir dignamente? "Criamos a los animales para que nos entreguen a sus hijos para llenar nuestro estómago, que hemos convertido en una tumba para todos los animales", decía Leonardo Da Vinci.
¿Dónde trazar la línea?
Recientes investigaciones demuestran que los peces sienten dolor, viven en grupos estables, se reconocen mutuamente, pueden acordarse de cómo se portaron con ellos sus congéneres y modifican su comportamiento en consecuencia.
Ocupémonos de los mamíferos
Le contaré la vida de los terneros en Estados Unidos, que es mejor que la de los cerdos o vacas porque viven menos, entre cuatro y cinco meses inmovilizados en cajones de madera.
Sus músculos se atrofian, así la carne conserva el grado de ternura deseado. Sufren tanto física como psicológicamente.
Hay estudios que demuestran que los cerdos están al mismo nivel cognitivo que los chimpancés
Así es, pero son tratados como piedras.
Los suelos de cemento o metal les lesionan los pies y las patas. Las abrasiones cutáneas son la norma, así como las úlceras y los tumores.
A causa del polvo y del amoniaco que impregnan el aire de las granjas el 70% padecen pulmonía en el momento de la matanza.
¿Cómo acaban con su vida?
La teoría es: primero los aturden, luego los degüellan y pasan al tanque de agua hirviendo.
En la práctica, está filmado, muchos acaban todavía conscientes en el tanque de ebullición. Roberto Macías, ex presidente del consejo nacional de inspectores, dijo: "No logro imaginar a un inspector que pare la cadena por violaciones humanitarias".
No sé cómo afrontarlo...
Gandhi dijo que la grandeza de una nación y su progreso moral se pueden juzgar por el modo en que trata a sus animales. Pero existen posturas individuales, la coherencia de dejar de comer animales y de educar a nuestros hijos en el respeto o, por lo menos, darles la opción de elegir mostrándoles de dónde sale la hamburguesa.
Autor: Inma Sanchís Tom Regan es autor del libro “Jaulas vacías” editado por Altarriba www.altarriba.org
Extraído de: www.enbuenasmanos.com
Creo que el planeta se va a vengar de nosotros en algún momento, y cuando el hombre desaparezca, volveremos a evolucionar desde la primera ameba...
Debo dejar de comer carne.
Una lección de vida...
Y tomando las palabra textuales de bachi.tux te digo...
Post Data: Me gustaría que lo publiques en tu blog si te gustó, demostrando lo espléndida que es la vida.
El Blog de Flortencia
Aquí entonces, esta tía orgullosa, les deja el link para que pasen y lean...
Memé: Y en “tu barrio” como lo dicen?
Este es el reglamento:
- Respetar las expresiones y nicks con links anteriores.
- Escribir tu nick junto a la dirección web de tu blog o web.
- Explicar que significa tu expresión elegida.
- Copiar las normas del memé
- Mandar un comentario aquí cuando hayas escrito tu expresión local.
- Envía el memé a un minimo de 3 blogs/webs ( si no puedes, mandaselo a tantos como puedas).
Acá, el listadito de expresiones ya posteadas:
- Mr.Rockmantico -> Vete a chorrarla (significa déjame, vete por ahí)(Málaga, España)
- Solo un Blog -> Andate a la concha de tu hermana (Buenos Aires)
- Consejo de sabios´ blog ¿Tu estas tonto o chupas leña? (Evidente) (Andújar, España)
- Phylosoft -> Barcelona es bona si la bosa sona (significa, en catalán, que Barcelona solo es buena si llevas dinero en el bolsillo) (Barcelona, España)
- Tijeran -> Folixa asgaya, dolor na vidaya!!! (Mucha fiesta, dolor de cabeza)(Asturias)
- Epi -> Vamos a jamar (quiere decir que vayamos a comer) (Logroño, España).
- Kainita -> Estate aliquindoi (estar pendiente o atento a algo) (Málaga, España)
- PensativoX -> Emeste hacer esto hacer esto (Estaría bien que hicieramos esto) (Sevilla, España)
- DarkShu -> Tienes los pies redondos (que significa que has bebido mucho y vas a caerte de la borrachera que llevas) (Castilla-La Mancha, España)
- Friki Orgulloso -> ¡Vola de acá! (Fuera de mi vista) (Argentina)
- Intertextual -> Estos porteños llorones… - Como “porteños” nos referimos a la gente que vive en Bs. As. y como llorones… bueno, significa que se quejan por cualquier cosa - (Santa Fe)
- El UltimoPolvo -> Ay que chocar los peludos !! (Ay que ponerla !!, desde Fray Bentos, Uruguay)
- Zaragoza 2008 ¡Alacascala! (Alejate de mi, no te quiero ver, fuera de mi vista) (España - Aragón)
- TamyLee - Tres Tristes Tigres “¡Arnajado sea el demonio!” (”¡Alabado sea Dios!” pero, con tono de sorpresa y mucha exageración por parte de quién lo dice) (Vimianzo, A Coruña, España)
- Randall Stevens - Revolucionario a tiempo parcial -> “Esto es de chichinabo”, que significa que algo es muy delicado y/o fácil de romperse o estropearse.
- PCTux->”Reclamale a Mongocho Aurelio” (adevertencia ante la imposibilidad de reclamo alguno) (Punta Alta, Buenos Aires)
- Mundos paralelos -> “Algo rechichivao”… cuando está pasado de moda, ha caducado o tiene más años que Matusalén… (Elx, España).
- SAlida de Emergencia - “Boh” y “che” la primera es como quien manda a la mierda y la segunda es una interjección imperativa (esta bien escrito) xDD son de un pueblo de la Costa da Morte en La Coruña (España).
- Tinchio-> “Hacer chiches con la pelota” (es hacer jueguitos con la pelota, como hace los futbolistas talentosos) (Cutral-có, Argentina)
- El rincón del Blogodependiente - >”Ves-te’n a pastar fang”… Una manera de decir el clásico”vete a la mierda” (o vete a freír espárragos) en catalán. (Barcelona, España).
- Enredado -> “Me caguen jues”…¡Ostias que fuerte!… aplicable en ocasiones en las que te cuentan algo fuerte. (Elx, España)
- Limonchiflado - >”Vete al pingo, chango” (andate a la mierda! en tono amistoso). Stgo del Estero. Argentina.
- RedWarrior -> “(esto) es heavy metal”, aplicable a algo que es más duro que Bruce Willis en la Jungla de cristal.
- Y sin embargo -> “Frejolón de la lancha caliente” que viene a ser lo mismo que no eres más tonto porque no te entrenas (La Adrada, Ávila)
- Riazor’s House -> Vai rañar o carallo (Basicamente que te vayas a tomar por culo xD) (La Coruña, España)
- MentesDeLitio - > “Por ese sueldo, va a ir a trabajar un guardia” … Significa que no aceptas el trabajo, en tono irónico. (Estepa, Sevilla, España).
- Benji -> ”Agarrame un huevo” (No hace falta explicacion :D) (Gran Buenos Aires)
- FabricalDreams -> “Cagada pastorets“, es decir, la jodimos!!! ^_^
- TodoInteresante -> Mejor ve a ver si ya puso la marrana!! (Puebla, México)
- Tuxinga! -> “Mirá que sos cebolla!!” (reclamo ante una acción poco inteligente)(Cordoba, Argentina)
- GigaBriones| La Informatica Nunca Fue Tan Sencilla -> “Tu No Vendes Piñas” (Se usa para decir algo como “Tu no critiques que eres igual”, o como “te mordiste la lengua”) (Orizaba, Veracruz, México)
- Blog en Serio-> ¡Te la bañas! (exagerar en hacer algo, realizar algo inusual) (Monterrey, México.
- Twentytantos -> ¿Te quié í yaaa? (literalmente sería “¿te quieres ir ya?” y se usa cuando estás en desacuerdo con lo que ha dicho alguien) (Andalucía Oriental, España)
- N@tySan -> “Ajo y agua” ( expresión que se usa cuando uno hace las cosas sabiendo que probablemente salgan mal, y salen mal… A JOderse y AGUAntarse) (Mar del Plata, Argentina)
- matias - REDDi3r -> “Anda a hacerte mover” (si bien no es de uso común a todos los estratos sociales, la frase refierese al acto en el cual una de las personas es violentada de forma sexual. Es muchas veces seguida por una palabra que completa la idea, denominada “culea”, que se refiere en si, al coito anal)
- Mirándote -> “Presta” que quiere decir que algo me gusta (León).
- Antuchi -> “que masa” (que alguna cosa, situación, o lo que sea, esta muy bueno.) (Chaco, Argentina)
- Juanguis -> “En la loma del orto” (para referirse a un lugar que está muy alejado, algo así como decir “queda muy lejos” (Santa Fe, Argentina).
- Fede -> “¡Qué quilombo!” (Se refiere a una situación —o un lugar— en que hay un masivo desorden. Se usa como “lío”.) (Provincia de Buenos Aires, Argentina).
- Mazcue -> “El gurí salió juyendo” (Gurí: niño o joven - Juyendo: rápido. Toda la expresión: El chico / niño / joven salió corriendo / rapidísimo / en seguida) (Entre Ríos, Argentina).
- Salva -> “Está haciendo Pacheco” - (Para referirse a que hace bastante frío). (Caracas, Venezuela)
- Holandés -> “Mamame la guasca” (lo que significa sucsionarle el pene al que dice este improperio, se utiliza como supletorio de “andate a concha de madre”) (Venado Tuerto, Santa Fe, Argentina)
- carmen-> “re chinoooooca”: dícese de la fémina cuyo comportamiento es “de cumbia villera” (o sea bajo, ordinario)
- Vinagre Asesino: ¡Qué bastinazo! (Qué bastinazo) (Cádiz, España)
- [-Bambi-] -> "Está Enconchada/o" (Significa que tu amiga/o se puso de novio y ya no te da más ni la hora!!) (Córdoba, Argentina).
Meme: Mis 5 mayores miedos...
A N@ty le gusta pasar memes...y a mi me agarra como una obligación moral de hacerlos!
Este es sobre los 5 miedos mas grandes (Alcanzará nomás con cinco??)
Aquí van:
1. Llegar a ser igual que alguno de mis padres.
2. Al abandono.
3. Ser una mala madre.
4. Que nos pase algo y nuestros perros queden a la deriva.
5. Caminar en la oscuridad de la noche.
Bueno, de más está decir que ninguno de los tres o cuatro lectores de este blog lo va a hacer, quizás quienes podrían hacerlo ni siquiera tienen blog... Así que bueh, aquí le damos sepultura a este tenebroso meme.
Bien por Vicky y por Ariel...
Me prometí tener paciencia y publicar esta historia sólo cuando hubiera llegado a un desenlace. Hube de esperar tres meses. Y poco tiene que ver con la tecnología, al menos en primera instancia.
Estoy seguro de que hay historias más importantes, pero uno va descubriendo con el tiempo la razón por la que muchos escritores seleccionan las aparentemente más insignificantes; es en ellas donde la naturaleza humana se revela en carne viva.
Esta es, simplemente, la historia de un perro.
Un domingo frío y lluvioso de principios de agosto caminaba por mi barrio cuando en la puerta de un edificio de departamentos me encontré cara a cara con uno de los espectáculos más pasmosos que me ha tocado ver en persona. Manteniéndose a duras penas sentado, todo piel y hueso, temblando de frío, con la cabeza gacha, vencido, agobiado, había un perro agonizando. Estaba enteramente sarnoso y con la piel llagada en muchos lugares. Por la boca hinchada y entreabierta perdía baba y sangre, al parecer a causa de una herida. Tenía el aspecto de un perro muy muy viejo, y ya no miraba alrededor, hundido en sus últimas horas de lucha. Una pequeña lucha, pero lucha al fin.
Cualquiera que lo viese pensaría inmediatamente en ponerlo a dormir , como dicta el eufemismo. Cuando me acerqué a ver qué podía hacer, ése era exactamente el clamor de varios vecinos que se habían reunido en torno del pobre animal. Algunos simplemente querrían terminar con tanto sufrimiento; otros encontraban que el espectáculo no era apto para un tranquilo domingo al mediodía.
Pero yo pensaba distinto. No sólo porque he sabido de animales en peor condición que, no obstante, se recuperaron, sino, y sobre todo, porque la muerte no es algo que se decida en asamblea pública. Ni la de un hombre ni la del mejor amigo del hombre.
Herido, esquelético y moribundo, el mejor amigo se había convertido ahora en una incómoda y desagradable molestia al buscar abrigo del frío en la entrada de ese edificio. Un señor de aspecto civilizado se acercó y casi con alivio, si no acaso con un dejo de alegría, preguntó: "¿Lo llevan a sacrificar?" La amistad ya no es lo que era, definitivamente.
Mientras le comunicaba a este buen samaritano que la decisión de aplicar inyección letal sólo la tomaría un veterinario, me acerqué a estudiar la situación. Descubrí que era una hembra y calculé que le quedaban pocas horas de vida. Un día como máximo.
La boca estaba muy mal, aunque la herida no parecía estar a la vista, y daba la impresión de haber estado mucho tiempo así. Alguien teorizó que lo habría atropellado un auto. Otro, que le habían pegado un tiro. Así que la desnutrición era el segundo peor problema; la perra estaría sobre todo deshidratada. En cualquier caso, nada más se podía hacer en la vía pública. Teníamos que llegar a una guardia veterinaria, que estaba a unas quince cuadras.
Apareció entonces otro sujeto, ex empleado de una veterinaria, que aseguró –con la fría convicción del experto– que había que "ponerla a dormir". Y dale con la pulsión tanática.
Pero no todos bajan los brazos tan fácilmente. Antes de todo esto, una pareja del edificio había traído, en un acto de ingenua bondad, un plato con leche. Desde luego, la perra ni siquiera le había prestado atención. Pero esta pareja, Pablo y Mariela, serían cruciales en el desenlace.
Tenía una sola carta a mi favor, o más bien a favor del animal: casi nadie se atrevería a subir un perro en esas condiciones a su automóvil. Yo sí, por supuesto. Es más, hubiera caminado las 15 cuadras con el animal en brazos, si hubiera hecho falta. A la muerte no hay que cederle un palmo, si uno se encuentra en la situación de darle batalla. Agonía significa lucha en griego.
Llamé a la guardia para verificar que hubiera alguien y el experto me arrebató el teléfono para ofrecer su versión de los hechos al veterinario e imponer su diagnóstico antes siquiera de que el facultativo tuviera la oportunidad de revisar al animal. Con la entonación del veterano que ha visto ya muchas cosas, dejó en claro que sólo había una salida. Parecía entusiasmado con la idea de matar.
Pero me impuse, nuevamente. Sólo un veterinario confiable dictaría semejante sentencia.
Así que el siguiente paso era llevar la perra hasta la guardia. Le pregunté a Pablo si se atrevía a acompañarme. Dijo que sí, sin dudarlo. Le advertí que la cosa podía ponerse realmente muy fea. No le importó. Excelente, tenía un aliado. No sería el último.
Hacía falta una caja, cuando menos, ya que no podíamos saber si lo que el animal tenía en la piel era contagioso. Di por supuesto que sí. Luego de unos minutos de zozobra, Mariela trajo una caja de cartón del tamaño adecuado.
Sin embargo, lograr que el animal herido entrara en la caja no iba a ser tarea sencilla. Nuestro experto puso manos a la obra, literalmente, y al intentar alzarla sólo consiguió un tarascón fallido, pero enérgico, lo que me indicó que había todavía esperanza; no está muerto quien pelea.
Humillado, el experto solicitó impetuosamente un cable o cinta para atarle el hocico. Mientras llegaba este instrumento, pedí permiso y, en lugar de alzar al animal, puse la caja de costado de tal modo que lo protegiera del frío; si yo estaba en lo cierto, la perra entraría sola, sin necesidad de violentarla, sin cables, cintas ni fuerza.
Obviamente, se metió en la caja. Con esta demostración, nuestro experto hizo mutis por el foro y Pablo y yo pusimos a la paciente en el auto.
Un viaje de vuelta
El viaje hasta la veterinaria fue sin novedad, por fortuna, y en diez minutos teníamos finalmente a alguien que sabía del tema examinando al animal. El pronóstico era más que reservado, pero ambos notamos que la perra, al encontrarse en un ámbito extraño, sacaba la cabeza de la caja y miraba alrededor. Conozco a este veterinario, uno de los varios que trabaja allí, desde hace más de 15 años, y lo considero un amigo; pensamos lo mismo a la vez: "Está mirando, está alerta", dijo. Una buena señal.
Concluimos que el problema inmediato era la boca. Si no podía beber y alimentarse por sus propios medios, estaba más allá de toda posible salvación, por mucha voluntad que pusiéramos. Así que le dio anestesia y se dispuso a ver qué pasaba dentro de esas fauces. Decidí irme por unas horas, hasta que hubiera un diagnóstico definido. Estarme sentado ahí de poco servía.
Volví a las 6 de la tarde, como habíamos acordado, y así como entré el veterinario me dijo: "Ariel, mirá esto". Abrió una servilleta de papel y me mostró un pedazo de hueso de bife, cuadrado y romo de un lado y en punta y afilado del otro. "Lo tenía clavado en la garganta, eso era todo. Ya está con antibióticos, la lesión no es seria."
Por eso, por un hueso con el que se había atragantado en ese típico atracón desesperado del perro callejero, querían sacrificarla.
El pronóstico no dejaba, de todos modos, mucho margen. "Pero –me dijo el médico– es un animal joven, tiene posibilidades". "¿Joven?", pregunté. "Sí, no tiene ni dos años."
Llamé al día siguiente temprano. Ya había empezado a beber y comer por sus propios medios, me informaron. Comparado con la situación de 24 horas antes era un milagro. Pero estábamos lejos de ganar la batalla.
Pasé ese lunes por la noche para que me dieran las buenas o malas noticias que hubiera. La enfermedad en la piel no era una sarna normal, sino una forma muy grave, no contagiosa, que demandaría semanas o meses de tratamiento, y no sería sencillo ni barato. Además, el cuadro de desnutrición y deshidratación había llegado tan lejos que era muy probable que sus riñones y otros órganos estuvieran irremediablemente dañados.
Donación
Pero había pasado algo más, que tanto para el veterinario como para mí constituía un indicio del camino por seguir.
Esa tarde, mientras yo estaba en el diario, había pasado una señora a dejar una donación para la perra rescatada. Esta mujer había visto al animal moribundo en la entrada del edificio, preguntó qué había pasado, se enteró de que "alguien lo había llevado a la guardia veterinaria", había seguido el rastro hasta allí y, al recibir la noticia de que había esperanzas, dejó 60 pesos para ayudar. Sesenta pesos, supe días después, al hablar con ella, que no le sobraban.
Bueno, no nos íbamos a echar atrás ahora. Esperaríamos los análisis de sangre y, si el animal tenía posibilidades de vivir, yo me haría cargo de los gastos y, al final, la llevaría a mi casa. Tenía in pectore un nombre para la perra, si todo salía bien, pero era temprano para eso. Demasiado temprano.
Antes de irme pasé a verla. Aunque su estado era desastroso, ahora estaba acostada, relajada y miraba alrededor con interés, como dispuesta a aprovechar cualquier posibilidad que el destino le estuviera ofreciendo. El veterinario me advirtió, no obstante, que no podíamos saber qué grado de socialización con humanos podía tener un perro hallado en condiciones de abandono tan extremas. "Un perro llega a este estado cuando ha sido rechazado incluso por sus propios congéneres", explicó.
Era cierto. Le debió llevar meses derrumbarse así, siendo un animal joven, y todo eso sin que ninguna persona la ayudara. Eso podía significar que se trataba de animal problemático. Correría el riesgo. En el peor de los casos, habría que enseñarle a usar una computadora y a no robarle la comida del plato a las visitas.
Las noticias fueron buenas al día siguiente. Los análisis de sangre indicaban que su estado de salud era, pese a todo, razonablemente bueno y más bien necesitaba dormir, comer y subir de peso. Respecto de la piel, el tratamiento era costoso, pero nada que, a Dios gracias, quebrara mis finanzas.
Pasé a verla al tercer día. Dentro de su jaula, ya se alegraba de ver gente, se ponía entonces de pie y movía alegremente la cola. Comía, además, como una aspiradora viviente; después de haberla visto prácticamente muerta esa visión era sublime.
Despedida
Y así, con visitas semanales y un progreso lento, pero sostenido, pasaron dos meses y veintiocho días. Le creció el pelo, engordó y demostró no sólo estar socializada, sino también hacerse querer. El sábado 3 de este mes, cuando se despidió por fin de su hospitalización para venir a casa, todo el mundo en la veterinaria quiso saludarla, la mayoría lagrimeando. Pródiga en expresiones de cariño, como suelen serlo los perros felices, correspondió a los abrazos con saltos, lengüetazos y cabriolas.
Un rato después, cuando por fin la vi correr y saltar en mi patio le dije su nuevo nombre: Victoria.
Vicky, para los amigos, es el animal más inquieto, alegre y cariñoso que he visto en muchos años. Mis gatos no están del todo felices con la novedad, pero ya se irán acostumbrando, siempre lo hacen.
Tecnología solidaria
¿Qué tiene que ver todo esto con la tecnología digital? Poco, excepto por una cosa. Aquel domingo de julio no me propuse de entrada hacerme cargo de la situación; no sabía ni por dónde empezar; no soy un rescatista experto. Así que intenté buscar ayuda. El único teléfono que me respondió fue el de la arquitecta Sandra Cortés, que lleva adelante el Hogar de Rescate y Protección para Gatos Lourdes ( http://adopteungatito.org y http://elhogardelourdes.blogspot.com ). Me pasó el número de un amigo que se dedica a rescatar perros, pero ese teléfono estaba apagado. Sabiendo que Sandra tiene bastante con lo suyo (en octubre entregó 90 gatos en adopción), decidí entonces tomar cartas en el asunto. Cuatro meses después y tras haber aprendido muchas cosas todo salió bien.
Entre tanto, visité el sitio de Faba Online ( www.fabaonline.com ) y descubrí también que la Sociedad Mundial para la Protección Animal está recaudando firmas por medio de Internet para presentar la Declaración Universal para el Bienestar Animal ante las Naciones Unidas ( www.animalsmatter.org ); ya se han recaudado más de 900.000, pero se necesitan 10 millones. Esto parece una quimera, en un mundo donde todavía no se respetan los derechos civiles de millones de seres humanos, y donde 24.000 personas por día mueren de hambre, tres cuartas partes de las cuales son chicos de menos de 5 años.
Pero no es una quimera.
Primero, porque a pesar de todo la batalla contra el hambre no está perdida. Hace veinte años morían 41.000 personas por día a causa del hambre. Gracias a gente que hizo algo (en lugar de quejarse o pronunciar discursos) la cifra bajó casi a la mitad; sigue siendo una tragedia que debería avergonzarnos como civilización, pero la batalla no está perdida. Es cosa de no rendirse. Creo que es bien conocido el sitio TheHungerSite ( www.thehungersite.com ), pero no está de más visitarlo, hacer clic y colaborar. Al menos eso. Lo mismo digo para el sitio argentino Porloschicos ( www.porloschicos.com ) y el de la Red Solidaria, que dirige Juan Carr ( www.redsolidaria.presencia.net ); allí, dicho sea de paso, hay un enlace para votar por la ley de bosques, otro drama silencioso que nos traerá consecuencias desastrosas con el tiempo.
Segundo, porque cuando encontré a Vicky en la calle el sitio AnimalsMatter había recolectado unas 400.000 firmas; así se sumaron medio millón en cuatro meses. A este ritmo, llevará algo menos de siete años alcanzar los diez millones.
Tercero, porque como me dijo un viejo sabio hace muchos años, quien no hace nada por un perro tampoco lo hará por una persona. Lo he comprobado a lo largo de los años.
Se le atribuye al gran Albert Schweitzer, cuya filosofía de reverenciar la vida en todas sus formas admiro e intento seguir hasta donde es posible, esta frase: "No sé si los animales piensan, pero sé que sufren y esto los convierte en mis prójimos".
No me extrañaría que los mismos que están firmando en AnimalsMatter sean aquellos que también ayudan a los desposeídos.
En fin, aunque no es usual que coloque imágenes en esta columna, aquí va una foto de Vicky. Si eso no es una sonrisa, no sé qué es.
Por Ariel Torres
Blog Action Day :: medioambiente
Resulta que buscando una receta de galletas de avena y miel en el blog de ileana me encuentro con esto del "Blog Action Day", un día en el que todos los bloggers tratan un tema en común...
Y para el 15 de Octubre de este año, la consigna es "medioambiente".
Me gustaría poder postear un cuento que no encuentro, que escribí a los 11 años, donde hacía un paralelo preguntándome si uno sería capaz de maltratar y dañar a su propia madre como lo hacemos con el planeta, ya a esa edad me aterrorizaba ver la despreocupación con la que se trataba a la tierra.
Mi hermana contribuyó regalándome un hermoso libro de Jorge Ledesma, Adiós Al Arbol, la historia del indio Jerónimo...
"La aparición de Jerónimo, el indio diaguita, en la respetable comunidad de Villa Tesei, produce un revuelo cada vez mayor. No solo su aspecto, sino sus costumbres escandalizan a los vecinos, especialmente su manera de desempeñar el oficio de jardinero y sus conversaciones con Lito, el huerfanito de nueve años que vende diarios en el barrio. Jerónimo habla con animales y vegetales, no extermina a las hormigas sino que las convence de que no sean plaga y hace crecer y florecer árboles y plantas a través de la palabra. Pero lo peor de todo son la ideas que mete en la cabeza de Lito. Jerónimo es un hereje, un revolucionario, un demente: un ser peligroso."
Así quizás me ve mucha gente cuando me arrimo a los perros de la calle, y no me asusta la sarna, la mugre, ni un ladrido asustado... un ser peligroso.
Cuando vienen mis sobrinos y los perros les pasan la lengua por toda la cara expresando cariño, los grandes quizás se asusten pensando en las enfermedades que se pueden contagiar, yo pienso que se inmunizan y se hacen fuertes... que hereje.
En fin, que linda oportunidad para reflexionar sobre nuestra actitud con respecto al medioambiente, les dejo aquí, algo que recibí por mail, justamente sobre usar y tirar...
Por qué todavía no me compré un DVD
por Eduardo Galeano? por Marciano Durán?
Parece que el texto es de Marciano Durán, pero así de trucha es internet, a ciencia cierta no se sabe nada, absolutamente nada jeje
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. ¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y
hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me
prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar(porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se tansformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
Ah¡ No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
Meme: Mis inicios en Internet
PD: Siempre me resultó curioso que este tipo se atreviera a poner su cara ahi...
Cuando el amor de los animales resulta terapéutico
La prensa británica se hizo eco hace unos días del insólito caso de Dylan, un chico autista de 4 años que aprendió a decir sus primeras palabras -hasta ahí, sólo emitía ruidos- repitiendo lo que decía Barney, su loro: "Se debe a que está contento cuando está con su mascota", explicó el terapeuta del niño.Relacionarse con un animal no sólo ayuda a los autistas: ¿Cómo sería la vida de un ciego sin su lazarillo? ¿De un campesino sin su caballo? ¿De un montañés sin su mula? ¿De alguien sin su perro?
La mitología cuenta que Rómulo y Remo fueron alimentados por una loba; y que el amor de los egipcios por Bastet -su diosa gata, dadora de felicidad- los llevó a rendirse frente a los persas sin luchar, para no dañar a los gatos que estos traían como escudos.
El cristianismo también fomentó ese amor: San Francisco los tenía por "hermanos"; enfermo, San Roque fue asistido por un perro; Jesús, en el pesebre, está rodeado de animales de corral.
Hoy, Lassie, Platero, la tortuga Manuelita, la Anaconda de Horacio Quiroga y los deliciosos personajes de Rudyar Kipling que rodean a Mowgli en "El Libro de la Tierras Vírgenes" -Bagheera, Baloo o Akela- testimonian ese acercamiento.
Dicho así, se creería que desde siempre los humanos adoran a los animales y que este 29 de abril, cuando se celebre su día, todos les rendirán alguna muestra especial de amor.
Pero no es tan así, porque el Modernismo fue especialmente dañino con ellos y esa rémora sobrevive: René Descartes, quien planteó que los animales carecían de alma y por tanto no sentían, clavaba a perros vivos por sus patas para "demostrar" que sus aullidos no eran distintos al ruido de una máquina al romperse.
En la Argentina, recién a fines del siglo XIX se comenzó a reaccionar contra el maltrato y la voracidad: la creciente extinción de especies llevó a Domingo Faustino Sarmiento a crear la Sociedad Protectora de Animales, que confió a Ignacio Albarracín, promotor de la primera ley de protección.
Desde 1891, la ley 2786 estableció en todo el país la obligación de respetarlos e impedir su maltrato y caza indiscriminada; Albarracin murió el 29 de abril de 1926, y en su honor se eligió esa fecha para conmemorar el Día del Animal.
En 1977, la Liga Internacional de los Derechos del Animal adoptó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, que fue aprobada en 1978 por Naciones Unidas (ONU) y que tiene 14 artículos, el primero de los cuales recuerda que "todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia". Sin embargo, en el mundo hay 16.119 especies en extinción y 784 ya están totalmente extintas.
Las veterinarias que hacinan animales en jaulas, violan el artículo 2 que dice que "todo animal tiene derecho al respeto" y a "la atención, a los cuidados y a la protección del humano."
Los traficantes de animales silvestres violan el cuarto: "Todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libremente en su propio ambiente natural"; y quien ata a su perro o lo encierra, viola el tercero: "Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos de crueldad."
Los científicos violan el 8: "La experimentación que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos científicos, comerciales, o de cualquier otra forma".
Los cartoneros y campesinos que extenúan a sus caballos violan el 7, que dice que "todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo."
Quienes contaminan y desertifican violan el artículo 12: "Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. La contaminación y destrucción del ambiente conducen al genocidio."
Ciertos circos violan el 10: "Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del humano"; y quien los abandona en la calle, el 6: "El abandono de un animal es un acto cruel y degradante".
Las riñas de gallo y las corridas de toros, violan el 13: "Las escenas de violencia en las que los animales son víctimas deben ser prohibidas"; y avicultores y matarifes, el 9: "Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor."
Dicho esto, huelga preguntarse por qué en el almanaque existe el Día del Animal y ningún Día del Hombre.
Autor: Ana María Bertolini - Fuente: www.telam.com.ar
Bandoleros de 4 patas...
Me quedó algo de esos perros, sin embargo. Una sensación extraña, incómoda, que me lleva a hablar hoy de ellos. En primer lugar, porque la muerte de ciertos seres humanos me tiene a veces sin cuidado; pero la de un perro no me deja nunca indiferente. Siempre sostuve que esos animales son mejores que las personas, y que cuando uno de nosotros desaparece del mapa, el mundo no pierde gran cosa; a veces, incluso, se libera de un verdugo o de un imbécil. Pero cada vez que muere un buen perro, todo se vuelve más desleal y sombrío. Lo de buenos o malos perros también es relativo. La mayor parte de las veces, lo que separa a uno heroico y bondadoso de otro majara, o asesino, no es más que la confusa y compleja línea que separa a un amo normal de un hijo de la gran puta. Porque los perros son, casi siempre, como los humanos los hacemos.
En eso pienso ahora, con el mastín tipo duro y el chusquelillo de ojos melancólicos nítidos en el recuerdo. No es la primera vez que perros asilvestrados salen en los periódicos o en el telediario. Y siempre me quedo pensando mucho rato en esas jaurías espontáneas, formadas por chuchos supervivientes de las cunetas y las autopistas, que tras verse abandonados por sus amos sobreviven al calor, a la sed, al hambre, a la soledad; y lamiendo sus llagas terminan juntándose, para su fortuna, con otros hermanos de exilio, con otros proscritos que, igual que ellos, pasaron de ser cachorrillos mimados un día de Reyes a presencia molesta en casa de amos irresponsables, para terminar siendo abandonados a su suerte en un mundo difícil para el que nadie los había preparado. Un territorio hostil que ni conocían ni imaginaban.
Por eso, para calmar la tristeza que me produce ese pensamiento y no conmoverme demasiado, prefiero creer que esos perros que, precisos y letales, atacaron el aprisco con objeto de comer un poco y matar mucho, poseen inteligencia suficiente para saber lo que hacían. No quiero pensar en accidente, o azar. Prefiero imaginarlo todo como venganza de un grupo salvaje, de una jauría asesina formada por los que en otro tiempo fueron tiernos cachorros, y ahora, maltratados, abandonados, proscritos por dueños que les dieron un cruel amago de felicidad antes de sumirlos en el estupor y la soledad, atacan y matan sin piedad, por ansia de revancha, por simple sed de sangre, aunque el precio sea acabar luego como los dos colegas del telediario, el mastín y el paticorto, en manos de la Guardia Civil. Que tampoco es mal final, por cierto, después de haber visto arder naves más allá de Orión y todo eso, corriendo libres por los campos, cazando, matando y lo que se tercie –supongo que también habrá perras guapas en esas jaurías–. Ajustando cuentas, en fin, como una partida de bandoleros sin ley ni amo, devueltos a la barbarie, echados al monte por la injusticia y la estúpida maldad de los hombres.
Arturo Pérez Reverte
Soy un rescatador de animales.
ANNETTE KING TUCKER

